

Hace poco recordé un evento que sucedió hace muchos años en mi vida pero es tan aleccionador que me gustaría compartirlo con la idea de que tal vez a usted pueda ayudarle:
Logré en un momento que las dos personas más amadas de mi vida me acompañaran a un viaje “soñado”. Fue como sacarse la lotería. ¡Un sueño! Como "milagrosamente" todo pudo concretarse en forma casi mágica. Convencer a una de ellas fue todo un logro en si mismo, pero finalmente, el sueño se hizo realidad.
Pero… siempre hay un pero. Había una densa y oscura marea de fondo que echaba un manto de negrura sobre mi alegría.
Sin compartir con nadie, en una serena desesperación, en mi mente tenia un gran nivel de preocupación que iba tornándose en angustia. Un tema serio de salud que recientemente había atravesado un ser mío muy cercano comenzó a obsesionarme. Ese incidente me llevó a montar un tétrico escenario mental donde veía como una película que ese suceso iba a repetirse pero en forma más dramática. En ese estado emprendí mi viaje. El viaje soñado en ese hermoso lugar con vegetación exultante y noches soberbias, seguramente irrepetible, quedó totalmente empañado por mi inútil sufrimiento silencioso. En cada momento, mi mente fallaba en detenerse en ese AHORA benévolo, milagroso, esperado, soñado. Mi mente se escapaba a un futuro sin que lograra traerla. ¡Cuánta falta de disciplina! En nombre de lo irreal estaba sacrificando lo real. En nombre del sufrimiento futuro, la felicidad presente.
Han pasado más de doce años y el suceso temido, jamás se concretó. Sólo vivió en el espacio de mi imaginación, ensuciando la irrepetible belleza de un momento que hoy se, no podrá volver a concretarse. Mucho aprendí de ese suceso y fue mi gran maestro. Malogré el presente en nombre del dolor que me producía la pena que podría venir o no.
En mi trabajo conmigo misma y con mis alumnos hoy, este tema es donde más pongo el énfasis. AQUÍ Y AHORA. Nuestras mentes acostumbran crearse tensión e incertidumbre acerca de lo que pueda llegar. La continua anticipación negativa de acontecimientos dolorosos genera un sufrimiento totalmente inútil en el presente por lo que puede suceder en el futuro. Es un hábito mental, que quita energía y mortifica, contrae emocionalmente, y que no sirve para nada.
Esta ideación tóxica puede corregirse permaneciendo atentos a la nuestra corriente de pensamiento para detener a tiempo las cadenas de ideas negativas y anticipaciones de adversidades que comienzan a intoxicarnos.
Estar aquí y ahora, es una poderosísima disciplina que nos sitúa en el único lugar donde puede suceder algo: AHORA.
Logré en un momento que las dos personas más amadas de mi vida me acompañaran a un viaje “soñado”. Fue como sacarse la lotería. ¡Un sueño! Como "milagrosamente" todo pudo concretarse en forma casi mágica. Convencer a una de ellas fue todo un logro en si mismo, pero finalmente, el sueño se hizo realidad.
Pero… siempre hay un pero. Había una densa y oscura marea de fondo que echaba un manto de negrura sobre mi alegría.
Sin compartir con nadie, en una serena desesperación, en mi mente tenia un gran nivel de preocupación que iba tornándose en angustia. Un tema serio de salud que recientemente había atravesado un ser mío muy cercano comenzó a obsesionarme. Ese incidente me llevó a montar un tétrico escenario mental donde veía como una película que ese suceso iba a repetirse pero en forma más dramática. En ese estado emprendí mi viaje. El viaje soñado en ese hermoso lugar con vegetación exultante y noches soberbias, seguramente irrepetible, quedó totalmente empañado por mi inútil sufrimiento silencioso. En cada momento, mi mente fallaba en detenerse en ese AHORA benévolo, milagroso, esperado, soñado. Mi mente se escapaba a un futuro sin que lograra traerla. ¡Cuánta falta de disciplina! En nombre de lo irreal estaba sacrificando lo real. En nombre del sufrimiento futuro, la felicidad presente.
Han pasado más de doce años y el suceso temido, jamás se concretó. Sólo vivió en el espacio de mi imaginación, ensuciando la irrepetible belleza de un momento que hoy se, no podrá volver a concretarse. Mucho aprendí de ese suceso y fue mi gran maestro. Malogré el presente en nombre del dolor que me producía la pena que podría venir o no.
En mi trabajo conmigo misma y con mis alumnos hoy, este tema es donde más pongo el énfasis. AQUÍ Y AHORA. Nuestras mentes acostumbran crearse tensión e incertidumbre acerca de lo que pueda llegar. La continua anticipación negativa de acontecimientos dolorosos genera un sufrimiento totalmente inútil en el presente por lo que puede suceder en el futuro. Es un hábito mental, que quita energía y mortifica, contrae emocionalmente, y que no sirve para nada.
Esta ideación tóxica puede corregirse permaneciendo atentos a la nuestra corriente de pensamiento para detener a tiempo las cadenas de ideas negativas y anticipaciones de adversidades que comienzan a intoxicarnos.
Estar aquí y ahora, es una poderosísima disciplina que nos sitúa en el único lugar donde puede suceder algo: AHORA.
Ahh!!Annie, otra vez debo decir: ¡Qué razón tenés!! Cuántas veces nos mortificamos pensando en algo que sucedió en el pasado (a veces remoto) y sufrimos por adelantado por algo que quizá no suceda nunca...
ResponderEliminarPero como vos decís, estar en el aquí y ahora es un entrenamiento y un disciplinar la mente (que rapidito se fuga...)
Besos y gracias