miércoles, 3 de febrero de 2010

Todos Somos Necesarios




A veces sentimos que lo que aportamos es tan pequeño en el concierto de la inmensidad que pensamos que no vale la pena… que esa sonrisa a ese ser que lo miró no significó mucho , que sostener la mano de un humano por unos segundos no cuenta, que hacerle saber al más pequeño de los pequeños que ahí estamos, apenas será registrado por el infante, que esa palmada en la espalda fue sólo eso… una simple palmada en la espalda, que ese “te quiero inesperado” no contribuyó demasiado…

Para cuando sienta que el pequeño aporte, por pequeño, no cuenta lea una y otra vez esta belleza escrita por Michel Quoist en el libro Todos Somos Necesarios.

Si la nota dijera: “No es una nota que hace una música”… no habría sinfonía. Si la palabra dijera: “No es una palabra que hace una página”... no habría libro. Si la piedra dijera: “No es una piedra que puede montar una pared”… no habría casa. Si la gota dijera: “No es una gota que puede hacer un río... no habría océano. Si el grano dijera: ”No es un grano de trigo que puede sembrar un campo”… no habría cosecha. Si el hombre dijera: “No es un gesto de amor que puede salvar a la humanidad”… jamás habría justicia y paz, dignidad y felicidad en la tierra de los hombres.
Como la sinfonía necesita cada nota. Como el libro necesita cada palabra. Como la casa necesita cada piedra. Como el océano necesita cada gota de agua. Como la cosecha necesita cada grano de trigo. La humanidad entera te necesita, pues donde estés, eres único y por tanto, insustituible.

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