

La Dra. Joan Borysenko, modelo de mujer pionera en sanación espiritual, bióloga especializada en oncología, con un doctorado en ciencias médicas en la Facultad de Medicina de Harvard. Sin embargo, al morir su padre de cáncer, pasó a interesarse más por la persona que por la propia enfermedad; a consecuencia de ello, estudió medicina conductual, profundizando en el efecto que la relajación y la meditación tienen sobre el enfermo.
Joan en más de una ocasión ha confesado que tiene a su vez como modelo de lo que debe ser el perfecto sanador a una mística cristiana del siglo XII, una monja benedictina llamada Hildegarda de Bingen. Hildegarda fue la médica más destacada de su época; como farmacóloga, poseía conocimientos profundos sobre las plantas de las que procede la mayor parte de nuestra farmacopea moderna.
Describió, asimismo, la circulación de la sangre mucho antes de que lo hiciera el medico ingles sir William Harvey, aunque el descubrimiento suele atribuirse a éste. Además, Hildegarda fue una mística que tuvo muchas visiones divinas, en las que solía escuchar la música celestial que oyen a veces las personas que tienen experiencias próximas a la muerte.
Era una excelente compositora, transcribió música que nos ha llegado en buena parte. La doctora Borysenko relata que escuchando su música advierte un salto de energía emocional que transmite un mensaje de paz y bienestar por todo su cuerpo.
Hildergarda encargó a las monjas pintoras de su convento que pintasen sus visiones, muchas de las cuales son círculos sagrados o mandalas. Contemplando sus obras de arte, también podemos sentir un cambio a un nivel más profundo de paz, un lugar donde sentimos una conexión con la vastedad de posibilidades a la que podemos llamar Dios o Universo.
Hildergarda creía que una comprensión completa de la sanación tenía tres partes: En primer lugar dijo, “necesitamos de la ciencia. Yo estoy de acuerdo con todo mi corazón. Tanto la oración como la sanación emocional y el despertar emocional forman parte de la sanación, pero de ningún modo pueden suplantar en su papel a la ciencia y a la medicina. El segundo aspecto de la sanación es lo que Hildegarda llamaba “un santo misticismo”, el misticismo que nos inspira hacia la integridad. El tercer aspecto de la sanación, ella creía que era propio del artista, el papel de “despertador de las gentes”.
Hildergarda decía que cada uno de nosotros porta en su interior como una semilla y que cuando animamos a esa semilla a crecer, alcanzamos nuestra plenitud como coceadores del Universo. Es para ella el “despertar el corazón de su antiguo sueño”, es lo que podríamos considerar como estar plenamente vivos.
Joan en más de una ocasión ha confesado que tiene a su vez como modelo de lo que debe ser el perfecto sanador a una mística cristiana del siglo XII, una monja benedictina llamada Hildegarda de Bingen. Hildegarda fue la médica más destacada de su época; como farmacóloga, poseía conocimientos profundos sobre las plantas de las que procede la mayor parte de nuestra farmacopea moderna.
Describió, asimismo, la circulación de la sangre mucho antes de que lo hiciera el medico ingles sir William Harvey, aunque el descubrimiento suele atribuirse a éste. Además, Hildegarda fue una mística que tuvo muchas visiones divinas, en las que solía escuchar la música celestial que oyen a veces las personas que tienen experiencias próximas a la muerte.
Era una excelente compositora, transcribió música que nos ha llegado en buena parte. La doctora Borysenko relata que escuchando su música advierte un salto de energía emocional que transmite un mensaje de paz y bienestar por todo su cuerpo.
Hildergarda encargó a las monjas pintoras de su convento que pintasen sus visiones, muchas de las cuales son círculos sagrados o mandalas. Contemplando sus obras de arte, también podemos sentir un cambio a un nivel más profundo de paz, un lugar donde sentimos una conexión con la vastedad de posibilidades a la que podemos llamar Dios o Universo.
Hildergarda creía que una comprensión completa de la sanación tenía tres partes: En primer lugar dijo, “necesitamos de la ciencia. Yo estoy de acuerdo con todo mi corazón. Tanto la oración como la sanación emocional y el despertar emocional forman parte de la sanación, pero de ningún modo pueden suplantar en su papel a la ciencia y a la medicina. El segundo aspecto de la sanación es lo que Hildegarda llamaba “un santo misticismo”, el misticismo que nos inspira hacia la integridad. El tercer aspecto de la sanación, ella creía que era propio del artista, el papel de “despertador de las gentes”.
Hildergarda decía que cada uno de nosotros porta en su interior como una semilla y que cuando animamos a esa semilla a crecer, alcanzamos nuestra plenitud como coceadores del Universo. Es para ella el “despertar el corazón de su antiguo sueño”, es lo que podríamos considerar como estar plenamente vivos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario